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sábado, 20 de abril de 2013

Belleza infernal


Y ahí estaba yo, frente a un ser de rasgos tan hermosos, pero aspecto tan diabólico, que las mil y una sensaciones que recorrían todo mi cuerpo eran tan intensas como contradictorias.
Las suaves líneas que conformaban su rostro le daban una dulzura sobrenatural, escalofriante incluso. Sus labios rojizos eran tan sensuales y mortíferos que supe que su más mínimo toque me mandaría directo al más placentero de los infiernos. Y sus ojos, esos ojos que no podían ser de este mundo ni de ningún otro, me atrevería a decir, tenían el color brillante de las esmeraldas, los rubíes y las amatistas, todas ellas mezcladas en una caótica vorágine en la que predominaba un rojo sanguinolento pero tan atrayente... La suavidad de su cabello habría sorprendido a cualquiera, aquellos perfectos y largos bucles de un marrón tan apagado que llegaba a parecer grisáceo, con esos desconcertantes golpes de color rojizo de las ascuas candentes que apenas mantienen con vida una hoguera. Su sonrisa, que inspiraría temor en cualquiera, a mí tan solo me fascinaba, sus dientes afilados, manchados ligeramente por algún resto de sangre, todo ello haciendo perfecto conjunto con aquellas afiladas y brillantes uñas que serían capaces de arrancar el corazón, literalmente, a cualquiera. Como toque final a su excentricidad y su diabólicamente perfecto aspecto, dos rugosos cuernos de un color blanco roto, mate, prácticamente sin brillo, coronaban su cabeza.
Una vez fui capaz de apartar la vista de su cara me fijé en el resto del cuerpo, un cuerpo largo, curvilíneo y tapado estratégicamente con una extraña mezcla de telas y hojas que le daban un aspecto de lo más exótico. Su piel, toda ella de un color ceniciento parecía tan suave como un manto de seda, y la cantidad de ella que estaba expuesta dejaba poco a la imaginación. Una imaginación pecaminosa, sin duda.
La fascinante criatura se acercó a mí, mostrando sus mortales dientes en una sonrisa demoníaca  Tomó una de mis manos entre las suyas y lamió la palma sin dejar de mirarme a los ojos, retándome a decir algo contra aquello. Pero yo estaba tan perdido en las sensaciones que simplemente la observe, embriagado con la mayor de las fascinaciones. Su rostro ceniciento se acercó al mío hasta que noté sus labios posarse sobre los míos con furia. El silencio era total a nuestro alrededor, y yo era incapaz de cerrar los ojos, atrapado por la profundidad desconcertante de los suyos.
Algo en su rostro cambió, y su sonrisa se volvió más calidad, si es que eso era posible. Comenzó a andar, arrastrándome consigo, hacia las profundidades de aquel extraño bosque en el que yo me había perdido. Casi tuve la intención de decir algo, casi. Pero me mantuve en silencio, y ningún sonido rompió el silencio hasta que su voz suave, fluida y siseante llegó hasta mis oídos.
                -Ahora, querido, te daré a probar el ardor placentero que conocemos los seres infernales.
                Su risa profunda y el movimiento de su cuerpo me hipnotizaron de tal manera que olvidé quién era, de dónde venía y dónde se supone que debería estar. Y con la velocidad de un parpadeo me perdí en aquello que tan acertadamente ella había llamado “ardor placentero”.


No os olvidéis de mirar el primer gadget de la barra lateral.

sábado, 9 de marzo de 2013

Varias cosillas



Creo que no es ni de broma la mejor foto que podría haberme hecho jaja Pero se ve que el pelo está bien rojo ¿no? ;P 

Ya que subo la foto aprovecho a comentar algunas cosillas:

Los capítulos de Besos de Rubí creo que de mes en mes iré subiéndolos, ya más o menos puedo llevar bien el ritmo de la historia.

De Historias de un Caserón Victoriano, ya no sé ni por dónde me quedé jaja Voy a ver si me leo todo lo que escribí de nuevo y escribo otro relato y lo subo. Tampoco creo que haya muchos relatos más, porque la historia en conjunto que forman los relatos es más bien sencillita, así que no le voy a dar muchas vueltas.

Los relatos de Las 9 Musas me los tomo con calma, que al fin y al cabo son poquitos (de hecho es posible que en vez de 9 sean 8 relatos, ya que hay dos musas del teatro y veo un tanto estúpido escribir dos relatos prácticamente iguales).

Del relato por partes de Ingrid y Elián, pues pensaba haberlo terminado ya y haber subido las tres partes (o cuatro, depende de cómo se dieran las cosas), pero lo fui dejando, escribí en papel la segunda parte, perdí el papel, creo que se donde está pero no lo he buscado demasiado, la verdad,  pero bueno... que terminar lo terminaré.

Y creo que nada más que decir. Supongo que de vez en cuando subiré alguna reseña y puede que un relato suelto y cortito como solía hacer siempre.

Un beso!!♥

lunes, 4 de marzo de 2013

Capítulo 9 (Besos de rubí)

Tenéis derecho a matarme, lo sé, pero estaba totalmente estancada con Besos de Rubí y no se me ocurría absolutamente nada para terminar el capítulo. ¡¡Pero por fin lo tengo!! 
Caami me pidió un pequeño resumen de lo que llevábamos hasta ahora (cosa que veo lógica porque hasta yo me había perdido un poco), así que os lo dejo a continuación, algo cortito, y ya pasamos al capítulo ^.^ 


RESUMEN:

La historia empieza el día que Cassandra queda con Lorraine, su mejor amiga, y esta le dice que su novio, Gordon, le ha pedido matrimonio. Al día siguiente Cassie tiene que ir de viaje a Florencia por un tema de negocios: conseguir que el inteligente economista Domenico Di Genaro acepte una reunión con sus jefes con vistas a futuros proyectos en conjunto de ambas empresas. En el avión un hombre trata de invitar a Cassandra a una copa, ella la rechaza, ese resulta ser el mismo hombre que la salva de una caída estrepitosa en el aeropuerto, y resulta ser también el rico e inteligente Domenico. Pero eso lo descubre cuando acude a su reunión con él en un pequeño restaurante que tienen unos conocidos de él. Él la lleva a dar un paseo y ver Florencia, ella accede puesto que Domenico consiente ir a esa reunión con sus jefes. Surgen ciertos problemas que obligan a los jefes de Cassandra a retrasarse varios días, pero Domenico no puede esperar, puesto que es el cumpleaños de su hermana. En un arranque de algo que ni el mismo entiende la invita a viajar a Siena, donde viven sus padres y donde se celebrará el cumpleaños a pasar, y pasar unos días allí. Después de eso acepta acudir a la reunión. Cassandra lo tacha de loco y lo rechaza de lleno. Domenico le cuenta todo a su hermana Alice, y esta enrevesa las cosas de manera que los jefes de Cassandra acaban por creer que Domenico se niega a acudir a la reunión. Todo esto significa más presión para Cassie, que cuando sse entera monta en cólera. Acaba acudiendo a casa de Domenico para resolver las cosas, cenan y aquello deriva en beso, un beo muy incómodo en el momento en el que se termina. Cassandra finalmente acepta ir a Siena, y el viaje resulta ser algo tenso para ambos. Cassandra está convencida de que hizo mal aceptando ir y prácticamente se niega a llamar a la puerta cuando llegan al caserón de los padres de él. Una vez entran, se encuentran de primeras con la siempre sonriente Alice y Apprile, la dulce y agradable madre de Domenico. 


Y creo que con esto queda todo bastante más claro, si no es así, decidlo y aclaro lo que sea. Y bueno, ya sí que sí, dejo por fin el capítulo. Un beso ♥


Capítulo 9: Conversaciones nocturnas

Durante la primera media hora, la cena transcurrió tranquila, sin incidentes ni comentarios incómodos. Cassandra mantenía en su rostro una brillante sonrisa y Domenico no podía evitar mirarla cada escasos segundos, tan desenvuelta en aquella tan extraña situación a la que él mismo los había llevado. Alice mantenía su habitual desparpajo, su risa ligera y fresca que en seguida se volvía contagiosa, que le daba un ritmo tranquilo y constante a las conversaciones. A pesar de todo Domenico no podía evitar sentir cierto temor, como tampoco podía evitar mirar a su hermana con un gesto de advertencia en el rostro. La joven le devolvía sonrisas dulces y rodaba los ojos con falsa inocencia. 
Mientras tanto Cassandra trataba de ignorar el curioso intercambio de miradas entre hermanos, convenciéndose a sí misma de que los nervios de encontrarse comiendo con la familia de un casi-desconocido le habían hecho volverse algo paranoica. Involuntariamente, sonreía cada vez que Domenico lo hacía, y notaba las miradas -que tenía que admitir que le parecían cargadas de electricidad- que él le regalaba continuamente. Sonreía interiormente complacida, pero en seguida se reñía a sí misma por sentirse así.
-Y... Cassandra -llamó su atención Apprile-. ¿Qué te parece Italia? ¿Habías estado antes?
Cassandra bajó de su nube particular y se centró en lo que ocurría a su alrededor.
-Emm... sí, hace un par años estuve en Roma, cosas de negocios. Lo cierto es que he hecho poco turismo, pero lo poco que vi de Florencia estos días atrás me gustó mucho -contestó ella con honestidad.
-Deberías llevarla a pasear por la ciudad, Domenico -comentó Alice.
-¡Claro! -secundó Apprile con entusiasmo-. Estoy segura de que te encantaría olvidar el trabajo por unos días y hacer turismo -se giró entusiasmada hacia Cassandra.
-Esto... sí, estaría bien -sonrió ella, divertida por la vitalidad de la mujer.
-Hay tantas cosas que ver en Siena... Cualquier ciudad de La Toscana tiene algo tan románt...
-Mamá -interrumpió Domenico con una mirada severa.
Todos permanecieron en silencio, sin saber muy bien si tratar de romper el silencio. Apprile continuó comiendo sin mirar a su hijo, Alice lanzó una mirada severa a Domenico, quien se frotaba las sienes tratando de relajarse. Cassandra por su parte bajó la mirada, sin saber muy bien qué acababa de ocurrir, y sintiendo, en alguna ínfima parte de su ser, una pequeña decepción por lo que creía haber entendido en palabras de Apprile y que Domenico había cortado tan bruscamente.

…………………………………………………………………..

            -¿Puedo entrar? –la voz suave de Alice acompañado de unos ligeros toques en la puerta despertaron a Cassandra.
            Se frotó los ojos con fuerza y retiró el pelo que le caía sobre la cara. Miró el reloj en la mesilla, extrañándose de que la joven quisiera hablar con ella tan de madrugada.
            -¿Alice? Claro, pasa, ¿qué ocurre?
            Ella entró de puntillas, descalza, con un sedoso camisón de seda color zafiro cayendo suavemente hasta medio muslo y el pelo recogido en una descuidada coleta.
            -Te he despertado, ¿verdad? –preguntó con una nota de arrepentimiento filtrándose en su siempre alegre voz.
            -A estas horas suelo estar durmiendo, no voy a negarlo –río Cassandra aún adormecida, queriendo quitarle importancia.
            -Lo siento, no podía dormir.
            -¿Todo bien con Filippo? –preguntó, recordando que durante la comida había mencionado el nombre del chico.
            Alice bajó la mirada, sonriendo y con las mejillas sonrojadas.
            -Es un buen chico –respondió simplemente-. A pesar de lo que quiera creer mi hermano –añadió, algo más seria.
            -Solo se preocupa por ti, Alice.
            -Lo sé.
            Ambas permanecieron en silencio.
            -También se preocupa por ti –comentó Alice con la cabeza baja y una sonrisa pícara, mirándola desde debajo de las pestañas.
            -No digas tonterías –replicó Cassandra rodando los ojos.
            -No las digo, conozco a mi hermano lo suficiente como para saber que le importas –replicó Alice a su vez.
            Cassandra apartó la mirada y se aferró a las sábanas que la cubrían.
            -Deberíamos dormir, Alice. ¿No querías pasar un día de chicas mañana? –trató de distraerla recordando el plan que habían acordado durante la comida.
            -Claro, pero no trates de evadir el tema –le guiñó un ojo-. Mañana tenemos muchas horas que pasar juntas y muchas cosas de las que hablar –rio alegremente mientras se levantaba de la cama y se dirigía hacia la puerta-. Buenas noches.
            -Que descanses, Alice.
            Cuando la puerta se cerró Cassandra se dejó caer de golpe sobre las sábanas. Estaba segura de que no podría dormir, o al menos no bien del todo. Cerró los ojos tratando de conciliar el sueño, pero un nuevo ruido la molestó.
            -¿Qué demonios pasa hoy? –dijo en voz alta para sí misma.
            El ruido esta vez procedía desde su móvil, que descolgó con brusquedad.
            -¿Diga?
            -Hey, Cassie, soy yo, Lorraine –gritó su amiga.
            -Lorri, ¿qué quieres? Son las 3 de la mañana –contestó algo molesta-. Con una interrupción tengo más que suficiente.
            -¿Interrupción? ¿El italiano sexy te hizo una visita? –preguntó con picardía.
            -No, claro que no –casi gritó ella-. Su hermana.
            -Oh, claro, la hermana. ¿Y cómo es su familia?
            -Alice es un encanto, aunque algo insistente con… cierto tema –vaciló Cassandra un poco en las últimas palabras.
            -¿Cierto tema? –preguntó confundida Lorraine-. ¡Oh! No me digas que también opina que hay algo entre vosotros –rio.
            -No hay nada entre nosotros, no sé cuántas veces tendré que decirlo hoy –dijo exasperada-. Creo que os llevaríais bien las dos. Torturarme juntas y ese tipo de cosas.
            -Está bien, no insisto más. ¡Ah! Y siento haber llamado a estas horas, olvidé la diferencia horaria.
            -No la olvidaste, simplemente la ignoraste, y lo sabes.
            -Vale, puede que quisiera olvidarla, pero quería hablar contigo –su voz sonó algo arrepentida.
            -Tranquila, de todos modos ya estaba despierta –la tranquilizó-. ¿Por qué querías hablar conmigo? ¿Todo bien con Gordon? ¿Problemas con la boda?
            -Solucioné el tema del padrino, todo bien con eso –la tranquilizó Lorraine.
            -Me alegro –contestó con sinceridad.
            -El caso, estuve hablando con las chicas antes sobre todo el tema de la despedida de soltera. Sé que dijiste que lo organizarás tú todo, pero estuvimos hablando… y tuvimos una idea fantástica –Lorraine parecía emocionada.
            -¿Fantástica? ¿Qué idea? –preguntó desconfiada.
            -No seas así, Cassie, te aseguro que es una idea genial. Estoy convencida de que te encantará a ti también. Y además, toda la organización sigue estando a tu cargo –añadió riendo.
            -Está bien, pero suéltalo de una vez, Lorri –casi chilló.
            -¡La despedida de soltera será en Italia!
            Cassandra se mantuvo en silencio, muy quieta, durante unos instantes. ¿Italia? ¿A quién diablos se le había ocurrido aquello?
            -¡Cassie! Vamos, no me digas que no te parece fantástico –la alegría desmedida que momentos antes mostraba Lorraine había desaparecido casi por completo-. Estoy convencida de que hay cosas geniales que hacer allí. No seas aguafiestas.
            -Quedan varios meses para la boda. Sabes de sobra que para entonces no seguiré aquí –replicó Cassandra-. Dentro de una semana volveré a estar en Nueva York, retomando mi vida en el punto en el que la dejé allí.
            -Hablas como si tener una semana de vacaciones fuera todo un suplicio. No sabes lo que daría por estar en tu lugar –la conversación comenzaba a acalorarse, y pelearse era lo último que ambas querrían.
            -Está bien. Vamos a calmarnos un poco. Hablaremos de todo esto cuando vuelva, ¿vale? –su voz sonaba rendida-. Es demasiado tarde… o pronto, ya no sé ni qué hora es. Me gustaría dormir al menos un par de horas.
            -Vale, pero no vas a ganar en esto, señorita mandona –de nuevo tenía un tono alegre-. Y siento haber llamado a estas horas.
            -No pasa nada –la disculpó Cassandra-. Buenas… lo que sea.
            Lorraine soltó una carcajada.
            -Buenas lo que sea a ti también –y colgó.           
            Después de aquello Cassandra se desplomó sobre el colchón y se durmió en apenas un par de minutos.

…………………………………………………………………..

            En el cuarto de enfrente, Domenico daba vueltas en la cama sin cesar. Hacía ya horas que se había acostado, pero era incapaz de dormirse. El silencio le resultaba casi insoportable, y la oscuridad era prácticamente absoluta, cosa que le impedía entretenerse mirando cualquier cosa hasta que conciliara el sueño.
            -Maldita sea –se dijo a sí mismo cuando vio claro que aquella noche no dormiría ni un poco.
            Nunca había sido un hombre con excesivo gusto por dormir, pero hasta él necesitaba descansar unas horas por la noche. Tan solo le resultaba difícil conciliar el sueño cuando algo importante se avecinaba, o cuando por su cabeza rondaba algo que de insistente podía llegar a ser molesto. Y aquella noche, se daba el segundo caso. Aquella pelirroja acabaría volviéndole loco. En algunas ocasiones estaba convencido de que a ella le resultaba, cuanto menos, molesto, pero había otras veces en las que las miradas que intercambiaban y las sonrisas desafiantes pero dulces de ella le convencían de lo contrario.
            El mismo tema rondaba por su cabeza una y otra vez, y cuando estuvo demasiado molesto para seguir tumbado en la cama, se levantó y se dirigió hacia el mini bar que había en un rincón y del que casi no hacía uso y se sirvió un vaso del primer licor que encontró. Bebió un largo trago, notando como la quemazón del líquido bajaba por su garganta.
            Estaba de pie, en silencio, cuando oyó el ligero ruido de una puerta al abrirse, seguido de unos pasos sobre la madera alfombrada del pasillo y de nuevo otra puerta abriéndose. Se mantuvo en silencio, esperando algún ruido más procedente del pasillo. ¿Quién estaría despierto a esas horas a parte de él? Salió de la habitación sin hacer ruido, encontrándose la puerta de su hermana abierta. Se acercó despacio y se asomó por el marco de la puerta, encontrándose la cama vacía y oyendo el ligero sonido de una conversación al otro lado de la pared. No llegó a entender ni una palabra, y resultó ser una conversación corta. De nuevo se oyó el sonido de una puerta al abrirse, seguido de unos pasos. Domenico se dio la vuelta, encontrándose de frente con el rostro dulce de su hermana pequeña.
            -¿Mimmo? ¿Qué haces en mi cuarto? –preguntó confundida-. Lo de asustarme por las noches dejaste de hacerlo hace ya muchos años, no creo que sea momento de retomarlo –se burló.
            -Escuché un ruido y salí a ver qué pasaba –se explicó él.
            -¿Un ruido? Apenas se ha escuchado nada cuando he abierto la puerta –le replicó ella extrañada-. ¿Estabas despierto? –se aventuró a preguntar, creyendo estar en lo cierto.
            Domenico no respondió, temiendo lo que su hermana pudiera interpretar si le decía que sí.
            -Me desvelé –mintió.
            -No es verdad, tu nunca te desvelas así porque sí. ¿Qué haces despierto a estas horas?
            -Podría preguntarte lo mismo –se apresuró a contratacar él.
            -No tengo ningún problema en decir la verdad –dijo ella relajada-. Estaba pensando en mi cita con Filippo y no podía dormir, así que fui a ver si Cassandra estaba despierta.
            -¿De madrugada? ¿No se te ocurrió pensar que nadie está despierto a estas horas? –la riñó.
            Alice le miró inquisitivamente.
            -Vale, aparte de mí.
            -A Cassandra no le ha molestado demasiado, no intentes regañarme tú ahora, que no soy una niña –Alice seguía sin perder la sonrisa, una alegre y burlona sonrisa.
            -Eres exasperante. Creo que todos los habitantes de esta casa agradecerían que no los despertaras cuando tú no puedas dormir –él ignoró la jocosidad de su hermana.
            -Siempre tan serio, Mimmo. Ni el amor es capaz de hacerte tomarte la vida con ligereza.
            -¿Amor? –él frunció el ceño, preparado para otra pequeña pelea con su hermana.
            Ella lo miró con picardía y soltó una leve carcajada, después se le acercó y depositó un rápido beso en su mejilla. Sin molestarse en contestar nada, y queriendo evitar cualquier mínima discusión, agarró el pomo color ocre de la puerta.
            -Buenas noches, don gruñón. Intenta dormir –le guiñó un ojo y desapareció en su habitación.
            -Hasta mañana, Ali –dijo él de vuelta, sin estar seguro de que le hubiera escuchado. Después volvió a su cuarto y cerró la puerta sin apenas hacer ruido.

martes, 26 de febrero de 2013

Bióloga en ciernes

Muy buenas bloggeros y bloggeras!!!

Como veis no he tardado mucho en escribir la entrada sobre mi carrera. He estado pensando, y creo que los más fácil es simplemente contar un poco lo que es el día a día, las prácticas, las asignaturas que tengo...  Ya aviso desde un principio que esta entrada es exclusivamente para eso así que si os importa un bledo lo que estudio o dejo de estudiar os recomiendo esperar a que suba en un par de días otra entrada (que por cierto creo que ya va a ser el capítulo que llevo tanto diciendo que voy a subir de Besos de Rubí ;D). 

Y con esto, comienzo.

Este es el primer año de carrera de biología, así que hay que tener en cuenta que el primer año de casi todas las carreras es demasiado general y no se da exactamente lo que se supone que vas a utilizar cuando "apliques" lo que has aprendido en la carrera.

He tenido 5 asignaturas en el primer cuatrimestre (de 6 créditos cada una): Matemáticas, Física, Química, Geología y Métodos en biología. Relación con la biología... digamos que escasa. La verdad es que uno se desmotiva un poco cuando empieza a dar esto porque piensas: "¿Y esto que narices es?". Pero mejor no desmoralizarse.
Con respecto a las asignaturas, matemáticas es el mal, así de claro lo digo, y más cuando te toca una profesora HORRIBLE cuyo concepto de explicar es poner números en la pizarra y ver si los alumnos lo pillan o no, que total, a ella lo mismo le da. Solo digo que me ha quedado para recuperar -.-' (Pero bueno, positividad, que pienso recuperarla con buena nota xD). Modelos de crecimiento poblacional por todos lados, en eso consisten las matemáticas de 1º de biología. Y son un horror incomprensible, yo aviso.
Química no es que me encantara precisamente, así que también era un poco horripilante ir a las clases, pero no está tan, tan mal. Básicamente se va química orgánica y preparación de disoluciones reguladoras, cosas que, dentro de lo que cabe, luego tienes que utilizar en el laboratorio cuando tratas con células, compuesto y cosas por el estilo.
Física, en principio, pensaba que iba a ser horrible y que la iba a odiar con todo mi corazón, pero la verdad es que no lo he pasado mal con ella, he estudiado más bien poco y he conseguido sacarla, así que supongo que bien. Ahí se da biomecánica, termodinámica, fluidos, trasnporte... Todo ese tipo de cosas que son aplicables al movimiento celular y similares.
Geología... solo decir que estoy totalmente indignada con esa asignatura. Aparte de ser la cosa más aburrida que me he echado a la cara, el..... -mejor no digo nada- de profesor ha corregido los finales como le ha salido del pene ¬.¬ Nos ha suspendido a la mitad de la clase con toda su cara. ¿Motivo? Pues según él, no pusimos suficientes detalles. No digo más del examen... que me cabreo. En esta asignatura básicamente se dan las cosas más estúpidas del planeta que no tienen ABSOLUTAMENTE NADA que ver con la biología, así que sabe dios porque diablos la incluyen como asignatura de mi carrera. Porque decidme a mí qué tienen que ver con mi carrera los pliegues del terreno, las fallas, el paisaje karstico... y muchas cosas más que paso de mencionar xD Pero bueno...
Y por último, Métodos en biología. La verdad que esa asignatura es muy general, es muy fácil aprobarla, pero difícil sacar nota, porque son más bien nociones de la biología sobre distintos temas, todo muy disperso, y tiene poco sentido, pero no está tan mal. Lo que más me gustaron fueron las prácticas de laboratorio, porque trabajamos con hemoglobina, ADN, distintas partes de plantas, clasificación animal taxonómica... Todo eso era bastante más interesante.

Ahora estoy en el segundo cuatrimestre, y tengo solo tres asignaturas (en ese caso dos de 12 créditos y 1 de 6) Biología celular e histología, Estadística y Bioquímica. 
Lo más pesado de este cuatrimestre es básicamente que, al tener solo 3 asignaturas y 3 horas de clase cada día, tengo casi todos los días las tres mismas asignaturas, una detrás de otra, en el mismo orden. Y eso lleva a que la rutina se haga mil veces más pesada de lo normal.
En cuanto a las asignaturas en sí, por separado, me gustan bastante más que las del primer cuatrimestre. 
A primera hora, tenemos Estadística. El profesor es muy majo, la verdad, y nos insiste mucho en que preguntemos si no entendemos algo, así que todo bastante bien. Lo que llevo dado son cosas de probabilidad, covarianza, relaciones entre sucesos. Todo eso para lo que sirve es para comprobar las probabilidades de, por ejemplo, que haya una cierta cantidad de infectados por un virus. Me parece desde luego más útil que lo que di en matemáticas el cuatrimestre pasado.
A segunda hora, suelo tener Biología celular e histología. De momento, lo que estamos dando es todo de biología celular (citología), y es todo lo relacionado con la célula, osea, membrana plasmática, proteínas de membrana, el ADN, el trasnporte entre la membrana y el medio... Todo ese tipo de cosas. La parte de histología la empiezo más tarde, así que de momento no he dado nada de ello, pero esa parte es todo lo que tiene que ver con los tejidos y los tipos: óseo, cartilaginoso, muscular, nervioso, epitelial... 
Y por último, tengo Bioquímica. Lo único que he dado de momento son aminoácidos y proteínas. Pero en general, me quedan por dar ácidos nucleicos, glúcidos y lípidos. 
De estas tres últimas asignaturas no me quejo demasiado de profesor. El de celular, si eso, que es un poco extraño el hombre, pero de esos tocan muchos a lo largo de la carrera, así que poco pueden hacer los estudiantes.

En términos generales, os digo que el primer año es un poco decepcionante, cuesta adaptarse y cuando ves que no atinas a sacar buena nota te empiezas a poner nervioso. Lo que he aprendido del primer cuatrimestre es que lo de dejar las cosas para el último día y luego sacar una nota más o menos normal está totalmente descartado. Si lo dejas para el último día es muy probable que suspendas, ya ni siquiera llegar al 5 (de hecho te matas a estudiar y aún así es posible que saques un 5). Pero no es tan preocupante, el primer año todo es locura, amigos nuevos, salir de fiesta. Yo es el primer año que me he vuelto totalmente loca en cuanto a salir, fiesta, quedar continuamente. Eso más que nada fue al principio, ahora ya creo que las cosas están más calmaditas. Yo voy estudiando día a día todo lo que puedo y creo que voy llevando las tres asignaturas bastante bien. Me administro mejor el tiempo y ya me da tiempo a escribir y todo. Estos últimos días, por ejemplo, he hecho poco y he dormido bastante por las tardes (que vale que a veces me da por echarme un ratito y descansar, pero ni en broma tanto como hoy por ejemplo), más que nada porque tengo tres horas de prácticas de bioquímica diarias y acabo agotada. En breves me vuelvo a poner las pilas.

Y... bueno, no sé que más contaros. Básicamente en eso consiste el primer año de carrera. A pesar de todos los profesores malos, las asignaturas aburridas, las que suspendes, el estrés de los exámenes, las clases interminables y todas las cosas malas, también hay que tener en cuenta que la universidad es una de las mejores épocas de la vida que puedes tener. Los amigos son geniales y conoces a gente que es más parecida a ti. Como prácticamente nadie te conoce puedes ser tú mismo y juntarte con gente que es parecida a ti, no te ves obligado a mantener relación con nadie por lo típico de conocerse de toda la vida, ni nada por el estilo. Yo desde luego a mis amigos de la universidad no los cambiaría por nada del mundo, los adoro a todos ^-^

Los siguientes años de carrera son mejores en cuanto a asignaturas, o al menos eso creo yo. Es verdad que son muy fuertes, y se van a sufrir lo mismo. que en el primer año. Pero sufrir por algo que de verdad te gusta y quieres estudiar, pues parece que merece más la pena. El segundo año, por ejemplo, (si no me equivoco) tengo zoología, botánica, genética, microbiología... y ese tipo de cosas que tengo la impresión de que me vana a interesar bastante más.

Y ya sí que sí, no sé qué más contar. Creo que he explotado el tema de la carrera todo lo que he podido y la entrada ya es muy larga. Si alguna vez tengo algo curioso de comentar lo pondré al final de alguna entrada cuando suba cualquier relato o lo que sea. O si me veo con mucho que decir pues hago una entrada solo para eso. De momento, ya os digo, no tengo más que comentar. La universidad es un mundo nuevo, y hay que cogerle el ritmo, mantener la positividad y ser terriblemente feliz con cada asignatura que apruebas. Y un consejo, si suspendéis algo en los finales, tratad por todos los medios de aprobar en las recuperaciones, porque de un año a otro no es conveniente arrastrar asignaturas. Y aquí en España, teniendo en cuenta que se duplican los precios de las asignaturas cada vez que te rematriculas... pues mucho menos conveniente. 

Pues nada, sweetties, estoy malita del estómago, mañana tengo clase y antes de irme a dormir quiero leer, así que un besito enorme y que tengáis una mañana/tarde/noche genial, depende de cuando leáis la entrada ;P

Ah, por cierto, me pidió Kash una foto mía de pelirroja. Tengo intención de subirla, pero no me he hecho todavía ninguna y con las pintas que tengo ahora mismo (pijama de ovejitas y moño despeinado, no digo más) no quiero hacerme una foto jaja

Bye ♥